Consejos para superar la prueba de emisiones

Ya que es obligatorio que los gases que emite nuestro coche pasen por el opacímetro –no estaría de más que lo hicieran también algunas industrias-, vamos a tratar de que esta prueba no suponga un nuevo quebradero de cabeza, que ya tenemos más que suficientes.

Antes de pasar la revisión, es aconsejable que forcemos un poco el motor del coche: no debería haber problemas: está pensado para soportar más esfuerzo de aquel al que habitualmente lo sometemos, de modo que si falla es que no estaba en buenas condiciones.

Raúl, mecánico experto en estas lides, afirma que por sus manos han pasado varios coches con la ITV desfavorable por la opacidad de sus gases y “todos ellos han dado un “paseo” de 25-30 km a buen ritmo (si la zona roja está en 5000 rpm, pues 30 km a 4000-4500 rpm).” Tras haberlos llevado a ese ritmo y velocidad, afirma que todos los coches pasaron luego el examen sin necesidad de ninguna otra intervención.

El secreto: la suciedad del tubo de escape

¿La explicación? Al no forzar el motor, la carbonilla que éste desprende se pega al tubo de escape y cuando en el taller de ITV le dan un buen pisotón al acelerador este hollín se desprende y hace que opacímetro se dispare en sus mediciones. Es por eso que, si revolucionamos durante un rato el coche, limpiaremos el tubo de escape para pasar la ITV.

Un consejo, antes de hablar de métodos desaconsejables: debemos llevar el aceite en el nivel correcto: ni en el máximo ni en el mínimo, sino justo entre las dos marcas. De no ser así, lo más probables que no se molesten ni siquiera en hacer la revisión.

Métodos desaconsejables

Dicho esto, existen un par de métodos de los que hemos oído hablar, pero que no son aconsejables: el primero de ellos es el que haba de introducir agua a presión por el tubo de escape. Es fácil que haya alguna válvula abierta en la culata, de modo que si se cuela agua en el pistón y éste intenta comprimirla es fácil que destrocemos más de un componente importante del motor.

El segundo de los métodos poco recomendables es el que se refiere a mezclar aditivos con el combustible.  Según con qué aditivos, podemos destrozar el motor.

En todo caso, en la ITV se mide la opacidad del humo, no el contenido en gases, de modo que algunos coches que llevan el tubo de escape sucio no la pasarían, mientras que otros, que emiten CO2 como para incrementar el efecto invernadero durante otros quince años, superan la prueba.

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