Recordando la ITV (II)

En el primer artículo de esta serie repasábamos parte de lo que ya sabemos sobre la ITV. Este segundo toma también la forma de repaso, sólo que entramos en el taller y vemos si superamos o no el examen.

Qué elementos se revisan en la ITV

Lo primero que se hace en el taller es comprobar que la documentación que aportamos coincide con el vehículo que se va a inspeccionar. Se aporta la tarjeta de inspección técnica y el permiso de circulación y se coteja con ellos la matrícula, el número de bastidor y, por supuesto, la marca y el modelo.

Hecho esto, los operarios comprueban el exterior del vehículo: los espejos, la visibilidad, las lunas, matrícula… Todo lo que se ve desde fuera del coche. Echan también un vistazo al estado general de la carrocería, como es el caso del bastidor, los bajos o el piso.

De fuera a dentro

Después, cómo no, se comprueba el acondicionamiento interior: que funcionen puertas y ventanillas, así como los seguros y, más importante si cabe, los cinturones de seguridad. La siguiente parte se refiere a la iluminación y señalización (todas las luces –cruce, carretera, posición, freno y marcha atrás- e intermitentes).

El siguiente paso consiste en asegurarse de la eficacia del circuito de frenado, para luego comprobar la funcionalidad de la dirección, detectando si existen holguras. Se revisan la suspensión y ejes y, finalmente, el motor, con su nivel de ruidos o de gases contaminantes.

Posibles resultados del examen

La inspección puede darnos cuatro resultados: favorable sin defectos, favorable con defectos leves, desfavorable y negativa. Dentro de los efectos, se establecen tres tipos: Defectos Leves (DL), Defectos Graves (DG) y Defectos Muy Graves (DMG).

En el caso de que los defectos sean leves, según la ley española, la inspección se considera favorable. Debemos corregirlos, pero no es preciso regresar al taller. Con defectos graves, la inspección se considera desfavorable y sólo podemos coger el coche para llevarlo a que nos lo reparen y volver a la estación de ITV.

Recuerda: por tu seguridad y por la de los demás, la ITV es obligatoria

Los defectos muy graves provocan inspecciones negativas de modo que el vehículo no podrá siquiera abandonar la estación de ITV por sus propios medios. Por supuesto, una vez reparado, se comprobará, en el taller de inspección, que es apto para circular.

Cuando un vehículo es rechazado, se le da un plazo al conductor para subsanarlo, mediante el cual la ITV queda en suspensión. Reparado el coche, se pasa de nuevo la inspección y en caso de superarse, de da por aprobada. En caso de no seguir los trámites pueden producirse sanciones e inmovilizarse el vehículo.

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