Cómo revisar los sistemas de seguridad del coche

Con la llegada del mes de septiembre se acerca el final de muchas cosas, como el fin del verano, el final de las vacaciones, el final del buen tiempo, la vuelta al trabajo y a la rutina, la vuelta al cole de los más peques de la casa…Siempre habréis escuchado que es importante hacer una revisión general del coche cada vez que vamos a salir de viaje, especialmente durante el verano, ya que es cuando más número de viajes y desplazamientos por carretera se producen.

Sin embargo, el final del verano y de los viajes no es sinónimo de que tengamos que dejar descuidado nuestro coche, sino todo lo contrario, ya que es ahora cuando comienzan las épocas de lluvia, los atascos y los desplazamientos por trabajo. Es por eso que debemos revisar nuestro coche de manera periódica para cerciorarnos de que todo está en orden.

Cuando hacemos una revisión de nuestro coche debemos fijarnos en un gran número de lugares y aspectos. Pero hay uno de ellos que tiene casi más importancia que los demás y que cobra una importancia vital sobre todo en esta época en la que la lluvia suele ser una constante y puede aumentar el número de incidentes. Es por eso que debemos revisar los sistemas de seguridad de nuestro coche de manera asidua.

El sistema de frenado es esencial para nuestra seguridad

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de revisar nuestros sistemas de seguridad y de frenado, es la zona en la que vivimos y las zonas por las que solemos transitar con nuestro vehículo. Esto se debe a que, cuando vivimos en zonas de cuestas y de pendientes o transitamos por zonas así, nuestros frenos se desgastarán de manera más rápida que cuando circulamos por zonas llanas.

En caso de que no transitemos por zonas con cuestas de manera continuada, bastará con que hagamos nuestra revisión cuando nuestro coche alcance los 20.000 km, aunque hay que revisarlos mucho antes en caso de que efectivamente circulemos por zonas con esas características.

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Es necesario también que mantengamos en todo momento una conducción eficiente, ya que de ello dependerá en gran parte la salud de nuestros frenos, y por tanto, nuestra seguridad. Así, debemos evitar dar frenazos bruscos siempre que sea posible. En lugar de dar frenazos bruscos, lo que debemos hacer es ir reduciendo las marchas con nuestra palanca de cambios hasta que podamos frenar suavemente. Esto afecta también a las zonas de pendientes que mencionábamos anteriormente, ya que si mantenemos una marcha larga mientras tenemos el freno pisado, nuestros frenos se desgastarán mucho más.

Por descontado, debemos acudir lo más rápido posible a nuestro taller de confianza más cercano cuando sintamos que algo no va bien. Esto podremos notarlo la mayoría de las veces de manera bastante clara ya que cuando los discos o las pastillas de frenos comienzan a fallar, comienzan a chirriar y a hacer sonidos extraños o a estar más duro de lo normal, algo verdaderamente peligroso ya que puede aumentar la distancia de frenado de manera considerable.

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