Cómo ahorrar gasolina al conducir: 4 consejos clave

Una de las cosas que más preocupan a muchos conductores es el consumo de combustible de sus vehículos. Reducir el consumo de gasolina o gasoil se ha convertido en la obsesión de los dueños de coches, motos, camiones o furgonetas, ya que a fin de mes supone un gasto muy importante. Si no hay más remedio que desplazarnos en nuestro vehículo podemos intentar hacer una conducción lo más eficiente posible, aunque también tenemos una serie de trucos que nos permitirán ahorrar gasolina o diesel al volante.

Ejecuta una conducción eficiente

Dentro del concepto “conducción eficiente” podríamos incluir prácticamente todos los consejos que vamos a ver, pero si nos ceñimos estrictamente a nuestra actitud al volante diremos que hay que conducir manteniendo una velocidad uniforme, sin grandes acelerones o frenazos que dispararán el consumo de carburante. Ayudas a la conducción como la velocidad crucero que incorporan muchos coches nuevos de gama media nos permiten mantener esa velocidad uniforme durante muchos kilómetros.

Aquí también hay que hablar de la importancia que tiene saber frenar. No cambiaremos el pie del pedal del acelerador al momento, lo ideal es levantar el pie del acelerador para que ruede el coche y luego frenar suavemente, retrasando al máximo la reducción de marcha. Siempre que vayas a más de 20 km/h, al conducir con una marcha puesta sin pisar el acelerador el consumo es 0. Es algo que conviene tener en cuenta en las bajadas o al acercarnos al semáforo, cuando deberíamos frenar el coche por inercia para ahorrar combustible.

Hombre al volante de un coche

El cambio de marchas

Podríamos incluir este punto dentro de la conducción eficiente, pero por su relevancia le vamos a dedicar un capítulo propio. La gestión de las marchas es clave para ahorrar carburante -siempre que no tengas un coche automático-, pero no son pocos los conductores que no la dominan. Por ejemplo la primera marcha, que solo sirve para arrancar el coche, la moto o el vehículo que sea. Hay que subir a la segunda velocidad lo más rápido posible, independientemente de las revoluciones y del tipo de carburante que utilice el vehículo.

Para pasar de segunda a tercera y así sucesivamente sí que hay que tener en cuenta las revoluciones. En los vehículos diésel lo ideal es cambiar cerca de las 1.500 revoluciones, en los gasolina sobre las 2.000. Aún así, la mayoría de los coches modernos nos indican el momento de cambiar de marcha, tanto al subirla como al bajarla. Esta es una ayuda muy interesante con la que podemos evitar el ralentí o la revolución excesiva del motor, dos situaciones en las que se dispara el consumo.

Climatización y ventanillas

Un buen uso del aire acondicionado y la calefacción nos permitirá ahorrar combustible. Ya sea por el calor veraniego o el frío invernal, muchas veces estamos deseando llegar al coche para poner el aire acondicionado o la calefacción al máximo. Sin embargo, hay que esperar unos minutos a que el vehículo se active para que la calefacción puede coger el calor del motor o se caliente la mecánica del aire acondicionado. Si no esperas esos minutos y activas la climatización nada más subir al vehículo estarás moviendo el aire sin sentido y desperdiciando energía.

Bajar las ventanillas puede ser la alternativa al aire acondicionado, pero solo es una solución útil en ciudad. Cuando salimos a carretera y circulamos a una velocidad media o alta, el aire que entra por la ventanilla se rompe con el flujo del aire por la carrocería, frenando el vehículo. Esto obliga a que el motor realice un trabajo extra, lo que repercute en unas necesidades mayores de combustible y explica por qué algunos vehículos consumen más combustible en verano que en invierno.

El mantenimiento del vehículo

Por último tenemos que hablar del mantenimiento del vehículo, algo crucial para pasar la ITV, que también tiene su papel en el ahorro de combustible. Un motor en buen estado es la mejor forma de reducir el consumo de carburante, así que asegúrate de que los sistemas y componentes que lo rodean están en el mejor estado. Hablamos de filtros, lubricantes y líquidos como el aceite. Hay que cumplir con todas las revisiones y cambios recomendados por el fabricante, ya que lo contrario aumenta el consumo y el riesgo de avería.

Aquí tampoco podemos pasar por alto el estado de los neumáticos, que deben tener la presión correcta. No solo te permitirá ahorrar combustible, también aumentará tu seguridad al volante. Unos neumáticos low cost te saldrán más baratos, pero también dificultarán el ahorro de combustible. Un último consejo para reducir el consumo de gasolina o gasoil es recordar que el coche no es un trastero, es un vehículo así que no llenaremos el maletero con cargas innecesarias que aumentarán su peso y, en consecuencia, el consumo.

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